jueves, 1 de noviembre de 2012

REFLEXIONES SOBRE CRISTO REY.
“Dos amores construyeron dos ciudades: el amor propio hasta el desprecio a Dios hizo la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo, la ciudad del cielo”[2]. Que debe convivir, en el tiempo, con aquélla.No nos equivoquemos ni nos dejemos engañar. Cuando el Señor le dijo a Pilato que su reinado no era de este mundo[3], lo que afirmó es que su Majestad no le ha sido conferida por los poderes del mundo sino por Dios. Se refirió al origen de su potestad y no al ámbito universal de sus alcances.Así, pues, Cristo Jesús, nuestro Redentor, debe reinar en nuestras almas, pero debe también hacerlo en nuestras familias, en nuestras costumbres, en nuestras instituciones, en nuestras leyes, en nuestra Patria.Y hoy, tristemente comprobamos que así como Cristo no reina en las almas, tampoco reina en nuestra sociedad.Cristo no reina en nuestras familias. Aún quienes nos llamamos cristianos y nos decimos sus discípulos, hemos excluido a Jesucristo de nuestros hogares, dejando que en ellos entren otros señores; hemos silenciado la voz de su Palabra, dejando que otros ruidos la sustituyan; hemos arrinconado sus imágenes, dejando que sean otras las que llenen nuestro espacio visual. Pero Cristo tampoco reina en la vida de nuestras casas, donde no se lo invoca, donde no se lo honra, donde no se cumple su ley. Otros, blasfemos y obscenos, han sustituido su adorable y amorosa presencia.Cristo Jesús ha sido desterrado de nuestras calles y de nuestras instituciones. ¿Reina Cristo verdaderamente en nuestra sociedad? “¿… Reina Cristo en este país?”, se preguntaba Castellani, e irónicamente respondía: “¿Y cómo no va a reinar? Somos buenos todos. Y si no reina, ¿qué quiere que le hagamos?”[4].Muchos hombres buenos, pero Él no reina.
Y si no reina ¿qué quiere que le hagamos?
Vemos cómo las antiguas naciones cristianas reniegan de Cristo y de su Iglesia, blasfeman y se burlan de sus leyes. Y, mientras, con cierta curiosidad distante e indiferente, observamos lo que ocurre en otras tierras, dejamos que crezcan en nuestra Patria las mismas flores venenosas y los mismos frutos de podredumbre. ¿Qué quiere que le hagamos?, responderíamos tal vez, resignados y vencidos, si tuviéramos que contestar aquel interrogante.Cristo no reina en nuestra familia, no sólo porque lo hemos echado de ella, sino porque hemos echado a la misma familia de nuestra organización social. Hace tiempo, mucho tiempo, que venimos haciéndolo, alegremente. Primero dejamos que el Estado se metiera en ella, regulándola con el matrimonio civil. Luego permitimos que se inmiscuyera con las primeras leyes inicuas de educación que, en los albores del siglo XX, comenzaron a sustituir la autoridad de los padres en la formación de sus hijos. Permitimos que se pusiera en crisis el principio de autoridad y jerarquía, en un grado mayor, al aceptar que se destruyera la autoridad paterna.No hace tanto, luego de otras claudicaciones, aceptamos que esa familia, ya regulada por el Estado, se fundara sobre una unión inestable al admitir el divorcio, primero en nuestras leyes y, luego, en nuestros hábitos sociales, admitiéndolo, si no siempre como una solución óptima a los problemas inevitables de la convivencia conyugal, sí como un mal menor tolerable y, aún, beneficioso.Y finalmente, pero no finalmente del todo, nos habituamos a prescindir del matrimonio como institución fundante de la familia y permitimos que se llamara familia cualquier unión, y admitimos como normales y hasta buenas las uniones de hecho y la paternidad o maternidad extramatrimonial. ¿Qué quiere que le hagamos?, espondimos. Y nos conformamos con que nuestros jóvenes aceptaran a los hijos concebidos fuera del matrimonio, también como un mal menor frente al aborto. Pero se dio un paso más, en esa paulatina y creemos que ya definitiva expulsión de la familia de nuestra organización institucional, con la sanción de la mal llamada “ley de matrimonio igualitario”, mal llamada ley, porque no lo es propiamente, sino una corrupción de la ley y una perversión de la justicia. Y mal llamada de “matrimonio igualitario” porque, al legalizar la unión homosexual y equipararla al matrimonio, se ha fabricado una caricatura siniestra y una mofa de la sagrada institución del matrimonio, fundado por el mismo Dios en los albores de la creación.Con el homomonio, porque no podemos llamar matrimonio a ese infernal engendro, nos hemos lanzado al abismo.Nuestra sociedad, que debía estar basada en los sólidos fundamentos de la familia y de la autoridad paterna, ha quedado empantanada en las sucias arenas de la unión homosexual estéril y de la parodia de una paternidad sin padres verdaderos y sin hijos propios. Ya no sólo hemos aceptado que se cuestionara la potestad de Dios y el reinado de Cristo en el gobierno de nuestra sociedad, de nuestras instituciones y de nuestras leyes, sustrayéndonos a su Ley; sino que abiertamente la hemos conculcado, sancionando normas y fabricando instituciones que no sólo la ignoran sino que directa y alevosamente la violan en su raíz. Porque esto es el homomonio, una repugnante y diabólica inversión de la ley de Dios.Y si no reina, ¿qué quiere que le hagamos? Pero, como la caída al abismo no tiene fondo y se abre al infinito, nuestra precipitación no se detiene en esas inmundicias, sino que se lanza raudamente hacia las más hondas negruras, al incorporar al sistema de nuestras leyes no ya la contranatura como norma, sino el crimen como derecho.Hoy, más que nunca, el aborto está a nuestras puertas. No el aborto como crimen individual, como una de las más tristes y graves consecuencias del pecado original, sino el aborto como derecho, como derecho de la madre, con lo cual se llega a la destrucción del nudo mismo de todo el orden social, porque no sólo se devastan el matrimonio y la familia sino que se destruye la maternidad, el principio más sagrado de la vida, en el orden natural.El aborto no sólo es el asesinato de la más inocente e indefensa de las criaturas del hombre, no sólo es el más grave abuso de poder frente a la mayor debilidad, no sólo es la más grave infidelidad a la más alta de las custodias, sino que es la destrucción de la mujer y de lo más sagrado y alto de la mujer, que es la maternidad. El Estado, al otorgar a la mujer el derecho de matar a su hijo, a su hijo no nacido que reposa en el claustro de su vientre, destruye la esencia de la feminidad, la maternidad y los restos de toda institución matrimonial  y social. ¿Qué quiere que le hagamos?“Tengo miedo –decía el padre Castellani, comentando esa respuesta– de los grandes castigos colectivos que amenazan nuestros crímenes colectivos”.El aborto, como derecho social, es el más grande de nuestros crímenes colectivos y su adopción nos hará acreedores de los más grandes castigos.Con su  sanción, ya vigente, los “protocolos de abortos no punibles” que  han sancionado ya muchas provincias y ciudades, entre ellas la de Buenos Aires, mediante leyes, decretos o resoluciones ministeriales, no hay valor que merezca respetarse.Pero el aborto, mediante esos protocolos, ya no sólo es un acto no punible, ya no es sólo un derecho de la mujer, ahora es más todavía, es un deber del Estado, una carga de los establecimientos de salud, públicos y privados, una obligación para los funcionarios públicos y una exigencia para los médicos y los prestadores de servicios de salud. Cuando se cae al vacío, la caída no termina nunca; y esa es la situación de nuestra Patria, hoy.Si la vida del niño por nacer nada vale y puede disponerse de ella ¿qué habremos de decir de la vida del anciano, del discapacitado, del enfermo? Ya es ley nacional la eutanasia disfrazada de bien, bajo el eufemismo de “muerte digna”. Si admitimos que los padres maten a los hijos “no deseados”, ¿qué impide consagrar a los hijos el derecho de disponer de la vida de los padres inútiles y gravosos; a los padres y hermanos asesinar a los prójimos enfermos o discapacitados; a los fuertes eliminar a los débiles? ¿Qué límite hay en todo esto si ya se ha transpuesto el más sagrado de los límites?¿Qué derecho de educar a sus hijos pueden reivindicar unos padres que han admitido una sociedad en la que es legítimo y un derecho matarlos? ¿Qué autoridad pueden pretender quienes han admitido ser ellos mismos eliminados cuando se convierten en una carga?Todo esto va  acompañado de mucho más. Junto con la reforma del Código Civil, se debaten y estudian leyes que reglamenten la fabricación de hijos a gusto y placer, industrialmente y como si fueran cosas; se instrumentan las formas de penetrar más y mejor en el alma de los niños sobrevivientes, mediante la educación organizada por un Estado enemigo de Dios y de su ley. Se procura eliminar los rastros de la Cristiandad y las manifestaciones de la fe y la devoción popular. Se intenta legislar llevando al extremo el principio de igualdad, de modo tal que se haga imposible distinguir lo distinto convirtiendo en delito el uso racional de la discriminación, indispensable para separar el bien del mal, lo justo de lo injusto, lo conveniente y necesario de lo nocivo. Se convierte a la justicia, a la administración de justicia, en instrumento de la venganza y del rencor. Y así vamos...
¿Qué quiere que le hagamos?
Si no es por amor a nuestro Rey amable, que nos creó y nos redimió y que conquistó con su Sangre el poder que como Dios le pertenece, al menos temblemos y actuemos para  evitar que caiga sobre nosotros y sobre nuestra Patria la ira de Dios.Pongámonos virilmente de pie, afinemos nuestras inteligencias, fortalezcamos nuestros corazones, dispongamos nuestro espíritu porque vivimos un tiempo agonal, un tiempo de lucha y de martirio. Porque es necesario que hoy estemos dispuestos a decir toda la verdad, y a defender toda la verdad, aún con nuestras vidas. No sólo es necesaria nuestra paciencia, como expresión pasiva de la virtud de la fortaleza. Es hoy, más que nunca necesaria, junto con ella, nuestra firme determinación de hacerle frente a la caída hacia el abismo de nuestra Patria y de nuestras familias, para nuestra propia salvación y para el bien y la salvación de nuestros hijos.Tengamos presente al menos, si nos falta el fuego del amor, la admonición del padre Castellani: “Tengo miedo de los grandes castigos colectivos que amenazan nuestros crímenes colectivos”.Ante la apostasía general, ante el silencio de los cobardes, frente a la torpeza de los necios, afirmemos nuestra Fe, levantemos nuestras voces, agudicemos nuestras inteligencias.Hoy, más que nunca, es necesario instaurar todo en Cristo y para hacerlo, debemos instaurarlo y hacerlo reinar en nuestras almas y en nuestras casas y debemos militar para restaurar su reinado en nuestra sociedad y en nuestra Patria. Hoy nosotros, más que nunca y como tantos otros lo han hecho en España y en Rusia, en México y en Cuba, y en tantas otras regiones de la tierra, en los últimos tiempos, debemos lanzar nuestro grito ardiente: ¡Viva Cristo Rey!, aún cuando en ello nos vaya la honra, la fortuna y la vida. ¿Qué quiere que le hagamos? Pongámonos de pie, en orden de combate, bajo las banderas santas y gloriosas del Rey vencedor. Y al amparo de su Madre Reina, en su Iglesia Santa.¡Ésa es nuestra respuesta! ¡Ésa es nuestra misión! ¡En ese combate debemos empeñar nuestro tiempo y jugar nuestra vida!¡Viva Cristo Rey!Ricardo S. Curutchet. Enviado por el Padre Luis Murri, Santa Elena. Ing Luiggi.


lunes, 29 de octubre de 2012

LOS HERMANOS DE LA ZONA NORTE TAMBIÉN TUVIERON SU ULTREYA DE RECEPCION. En Rancul y con la asistencia de Cursillistas de Parera y Realico, se realizó la Ultreya de Recepción del Cursillo N° 54. Asistieron Dirigentes de Equipos que participaron del Cursillo. Dionisima y Delfa del Cursillo 42 y 47 respectivamente meditaron sobre EL VALOR DE LA FAMILIA y LA GENEROSIDAD.



Bienvenidos: DANIELA, ALEXIA, FERNANDA, SILVINA, LIS, MÓNICA, SABRINA, MARIA BELEN, MARTA, SABINA, LEANDRO, DAMIAN, ROBERTO. Sus comunidades y la de toda la Diócesis les decimos ¡¡CRISTO CUENTA CON USTEDES!!

sábado, 27 de octubre de 2012

Ayer viernes 26 de Octubre se realizó en el Centro Pastoral la ULTREYA DE RECEPCION DEL CURSILLO N° 54, nuevos Cursillistas que egresaron del Cursillo de  Hombres y el de Mujeres de la ciudad de Santa Rosa, integrantes de los Equipos de Dirigentes y de Servicio, Padrinos etc dieron un marco interesante a la reunión. Claudia y Julio  del Cursillo N° 49, previamente presentados por Tito Reale y,  de la lectura y meditación en grupos de la Parábola elegida que en esta ocasión fue EL HIJO PRODIGO  (Lc 15: 1-32) , fueron los encargados de meditar sobre su CUARTO DIA. Numerosas anécdotas de su experiencia post cursillo que marcó un antes y un después de su vida personal y matrimonial, fueron recibidas con un cerrado aplauso al finalizar la exposición. Nos acompañó el Padre Carlos Musa Párroco de San Cayetano que hizo el cierre de la ronda de RESONACIAS, pidiendo a los presentes poner el acento con mucho énfasis en el AÑO de LA FE para profundizar nuestra MISION EVANGELIZADORA que propuso EL PAPA BENEDICTO XVI a toda la Iglesia Universal. A continuación miembros del Secretariado como se hace habitualmente anticiparon algunas de las actividades que restan para este año, tal como el Jornadas Metodológicas en Realicó del 23 al 25 de Noviembre, Encuentro Diocesano Anual en Santa Rosa el 2 de diciembre y Cena y Baile de despedida del año también en nuestra ciudad capital el 15 de diciembre. Luego la  Comunidad presente compartió la mesa con los alimentos y bebidas que se llevaron para ese fin.. DECOLORESPARATODOS.

martes, 23 de octubre de 2012

¡¡ULTREYA DE RECEPCIÓN A LOS NUEVOS CURSILLISTAS!! El próximo viernes 26 a las 20:30 horas en el Centro Pastoral, la Comunidad toda le damos la bienvenida con la Ultreya a nuestros hermanos y hermanas que egresaron del Cursillo N° 54 de Nuestra Diócesis. Los Padrinos, Equipos y todos los Grupos que funcionan en Santa Rosa, Toay, etc. debemos estar presentes. No olvidar llevar algo rico para compartir con los hermanos al finalizar el encuentro. NOS VESTIMOS DE COLORES!!

REZO DEL SANTO ROSARIO MISIONERO EN NUESTRA DIÓCESIS
ATENTOS Y DISPUESTOS QUERIDOS HERMANOS...UNA VEZ MÁS CRISTO CUENTA CON NOSOTROS , EN ESTA OCASIÓN PARA PARTICIPAR DE LA CADENA DEL ROSARIO MISIONERO A NIVEL PAÍS, ÉL nos dice:"La cosecha es abundante, pero...los trabajadores....son...(Mt. 9, 35-38).-PARA SUMARNOS A ESTA JORNADA DE ORACIÓN COMO DIÓCESIS OFRECEREMOS EL REZO DEL ROSARIO MISIONERO EL PRÓXIMO SABADO, POR LA EVANGELIZACIÓN DE NUESTRA PROVINCIA,DEL PAÍS Y DEL MUNDO.-COMO M.C.C LOS INVITAMOS PARA EL 27 DE OCTUBRE DESDE 20,30hs a 21,30 hs en el CENTRO PASTORAL.-
AGENDEN Y PASEN LA INVITACIÓN A OTROS.....¡¡¡¡UNIDOS EN ORACIÓN COMO INTEGRANTES DE LA FAMILIA DE DIÓS!!!!....Y PARA QUE NUESTROS COLORES BRILLEN
A LO LARGO Y ANCHO DE LA PROVINCIA....¡¡¡SALVÉMONOS EN RACIMO!!!!!...-
REZO DEL ROSARIO MISIONERO.-
"Recitar el santo rosario, en efecto, es en realidad contemplar con María el rostro de Cristo"
(Rosarium Virginis Mariae #3, S.S. Juan Pablo II)
Rosario Misionero
El Rosario Misionero fue ideado por Monseñor Fulton Sheen, arzobispo norteamericano, a mediados del siglo XX. Su Santidad el Papa Juan XXIII rezaba el Rosario Misionero todos los días por el mundo entero, dedicando una decena a cada continente:
Ser católico es ser miembro de la iglesia universal. Como católicos no podemos olvidar la solidaridad con todo el cuerpo. Es por eso que oramos por las misiones y una forma de hacerlo es con el rosario misionero. Pedimos por toda la Iglesia, por los misioneros y por que se extienda el Reino de Dios sobre la tierra y en todos los corazones.
El Rosario Misionero lo representamos con 5 colores distribuidos así:

Primer misterio: color verde África
En esta decena rezamos por la iglesia de África, para que una vez evangelizada, se convierta en evangelizadora.

Segundo misterio
color rojo América
En esta decena rezamos, por la iglesia en América; el continente de la esperanza; para que seamos como María; Misioneros de Cristo y salgamos a evangelizar a otros continentes.

Tercer misterio color blanco Europa
En esta decena rezamos por la iglesia en Europa; para que se realice la unidad en un solo Señor; una sola fe y un solo bautismo.

Cuarto misterio color azul Oceanía
En esta decena, rezamos por Oceanía; para que los habitantes de las islas; ingresen a la iglesia y adquieran el espíritu misionero.

Quinto misterio color amarillo Asia
En esta última decena rezamos por todos los que viven en Asia.; para que todo el continente; donde vive más de la mitad de la humanidad; reciba la santa fe católica.

MODO DE REZAR EL ROSARIO MISIONERO
Rezamos como todo rosario
En cada misterio rezamos un Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria.

Añadimos la siguiente jaculatoria a cada misterio: ¡Santa María Reina de las Misiones; ruega al Señor Jesús por nosotros!

Las tres ultimas Ave Marías:

1.- Dios te salve María, hija de Dios Padre; en Tus Manos ponemos nuestra Fe para que la ilumines; llena eres de gracia.

2.- Dios te salve María, Madre de Dios Hijo; en Tus Manos ponemos nuestra Esperanza para que la alientes; llena eres de gracia.

3.- Dios te salve María, esposa de Dios Espíritu Santo; en Tus Manos, ponemos nuestra Caridad, para que la inflames; llena eres de gracia Dios te salve María; templo y Sagrario de la Santísima Trinidad; Virgen concebida sin pecado original. Dios te salve reina y Madre de Misericordia.


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