martes, 12 de mayo de 2009

Informe Escuela de Servicio Santa Rosa


REUNION DE ESCUELA DE SERVICIO
Una buena concurrencia de hermanos fortaleció, la reunión de la escuela de servicio del MCC de Santa Rosa el último miércoles en el Centro de Pastoral, donde previo rezo del Santo Rosario y luego de la invocación, el Padre Antonio Martínez nos regaló una hermosa meditación que trató sobre "LA DOBLE CARA DEL DIRIGENTE DE CURSILLO", luego las distintas áreas dieron a conocer las respectivas noticias y trabajos a realizar el corriente mes de mayo.

ESCUELA FORMATIVA
El próximo miércoles l3 de mayo en el Centro de Pastoral, nuestra hermana Susana Antonelli de Camiletti, nos brindará una charla sobre la vida y obra de nuestro Patrono San Pablo, casi al cierre del año Paulino decretado por su Santidad el Papa Benedicto 16 . En esta primera charla del año de la Escuela Formativa esperamos contar con un marco importante de hermanos..Los esperamos.-

AREA ULTREYA
El próximo viernes 22 de mayo, tendrá lugar el Centro de Pastoral la Ultreya del mes de mayo. Para esta oportunidad nuestro hermano Carlos Tavella será el que la brinde y la misma será bajo el título "LA CRUZ COMO CENTRO DE MI VIDA". Esta será una buena oportunidad para encender nuestro fuego o como decimos para cargar las pilas. Al término de la Ultreya y en vísperas de un nuevo aniversario de la fecha patria del "25 de Mayo de 1810" compartiremos unas pizzas, empanadas y tortas, gaseosas y vino que cada uno llevará para la ocasión.-

DEL SECRETARIADO DE SANTA ROSA
El Secretariado Diocesano del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, nos ha solicitado a través de la Escuela y por única vez, el aporte voluntario de todos los hermanos cursillistas de nuestra provincia de UN DOLAR o su equivalente, que será remitido a la MESA NACIONAL con el fin de solventar los gastos que ocasionará el viaje a LOS ANGELES, de una delegación de la citada comisión a la ULTREYA MUNDIAL que se realizará en la citada ciudad en el mes de octubre próximo. En ese mismo encuentro se reunirá la ORGANIZACION MUNDIAL DEL MCC donde se votará a la Argentina para que sea cabecera de nuestro movimiento en toda América Latina.


Victor Altamiranda

martes, 5 de mayo de 2009

EL PRIMER CUARTO DÍA DEL AÑO

Ya está disponible el N° 1 de 2009

Nuevamente el esfuerzo y la dedicación de los hermanos De Colores (sumado a los auspicios por supuesto) han hecho posible que un nuevo número del "Cuarto Día Pampeano" esté circulando entre los cursillistas de nuestra provincia.

Hace 37 años que se hacen Cursillos de Cristiandad en nuestra Pampa, y siempre los hermanos De Colores han sido un puntal muy importante para las parroquias y comunidades católicas, y todo ese compromiso asumido desde ese "Cristo Cuenta contigo" y la respuesta personal de: "y yo con su gracia" se ha hecho sentir.

Este es otro producto de ese juramento, de ese sí que le hemos dado al Señor.

Desde este espacio se agradece a todos los que han aportado, ya sea con oración, con un artículo, con una carta, con una inquietud, con su tiempo, con su dinero, todos han hecho posible la impresión del Cuarto Día Pampeano, en su primera edición de este año. A todos: Muchas Gracias.

Títulos:

  • A LOS MATRIMONIOS. Cada uno es un don maravilloso para el otro.
  • CARTA A MONSEÑOR MARIO POLI. Nos enseñas que la vida se hace respirando a Dios.
  • VIRGEN MARÍA. Decir que sí con toda el alma
  • ÁREA PIEDAD. Oración Comunitaria=Amor
  • VOCACIÓN DE SERVICIO. La Santa Misión en nuestra comunidad
  • Y EL SUEÑO SE CUMPLIÓ. Testimonio de un Scout
  • SAN JOSÉ. El santo del silencio
  • TEMAS VARIOS. Informe del Secretariado Diocesano del M.C.C.
  • AGRADECIMIENTOS. Padre Carlos Musa
  • ULTREYA. El discípulo en la comunidad
  • PARA REFLEXIONAR. Convertir el bolsillo Las cuatro velas Más que un anillo de compromiso La coherencia de la vocación cristiana.
  • PALABRAS DE UN AMIGO. Recordando a Héctor (De la Iglesia)

No puede dejar de leer esta edición.

De Colores!

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NOTA 1: Para hacer aportes a la publicación del Cuarto Día Pampeano debe ponerse en contacto con Beto y Mirta Quiroga o con las integrantes del grupo Santa Rosa de cursillistas del "glorioso" CC 48. (Tel: 02954-563613), o puede enviar un correo a cursillistaslp@yahoo.com.ar.

NOTA 2: Recuerde que puede sumar a más cursillistas a la red de correos electrónicos del MCC mandando la dirección de quienes quieres que reciban regularmente noticias de nuestro querido movimiento a cursillistaslp@yahoo.com.ar.

sábado, 25 de abril de 2009

Año Paulino

DISERTACIÓN DEL PADRE LUIS MURRI

El lunes 27 de abril, a partir de las 20:30hs. el Padre Luis Murri disertará sobre la vida de este santo, Patrono de nuestro movimiento.

Bajo el lema "San Pablo, el enamorado de Jesucristo" este presbítero desarrollará su análisis del tema en el Centro Pastoral, sito en Lisandro de La Torre 167 de la ciudad de Santa Rosa.

Esperamos contar con su presencia.

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Reseña de la vida del Santo Patrono de los Cursillos de Cristiandad

Pablo de Tarso (originalmente Saulo), canonizado como San Pablo Apóstol († 67), no conoció en vida -como los apóstoles- a Jesús, pero fue el primero que tuvo sólo como experiencia la del Cristo Resucitado.

Nació en Tarso y en su juventud fue mandado a Jerusalén, donde fue rigurosamente formado, en la enseñanza de la Ley, por Gamaliel el Viejo. Después de algunos años regresó a Tarso, él no se encontraba en Jerusalén cuando Jesús predicaba. Su regreso tuvo lugar poco años después de la pasión de Cristo.

CONTRA LOS CRISTIANOS. En esta fase de su vida, Saulo fue un fariseo muy activo: fue testigo de la lapidación de Esteban, pues custodiaba la ropa de los asesinos, como nos lo describen los Hechos de los Apóstoles (8, 1-3). Recibió poco después el encargo de ir a Damasco para apresar a los cristianos de aquélla ciudad (Hech. 9,2), en dicha tarea fue particularmente celoso en el cumplirla y decidido en ir contra la religión cristiana, que comenzaba a difundirse y afirmarse.

LA CONVERSIÓN. Su conversión sucedió en el camino a Damasco, cuando inesperadamente una luz del cielo lo envolvió y cayendo al suelo, escuchó una voz que le decía: “Saulo, ¿porqué me persigues?”.
Saulo se quedó ciego y todo hacía a tientas, por tres días esperó a alguno, ayuno y trastornado por cuanto le había sucedido; se puede decir que, desde aquel momento, nació Pablo, el Apóstol de las Gentes. Él decidió retirarse al desierto, para poner en orden sus pensamientos y meditar más profundamente el don recibido, ahí permaneció tres años en absoluto recogimiento.

SAULO Y LOS APÓSTOLES. Después de su retiro, confortado por la luz de Cristo, y se comenzó a predicar con entusiasmo, suscitando la ira de los paganos, que lo consideraban un renegado, así que intentaron asesinarlo, obligándolo así a huir.
Se refugió en Jerusalén, donde en al menos unos quince días se encontró en varias ocasiones con Pedro, que encabezaba a los apóstoles, y con Santiago, a quienes expuso su nueva vida. Los apóstoles lo entendieron y estuvieron con él horas y horas cada día, hablándole de Jesús; pero la comunidad cristiana de Jerusalén desconfiaba de Saulo, pues se recordaba de la feroz persecución que había tramado. Bernabé garantizó su confianza en él, sólo así se disiparon las dudas y Saulo fue aceptado por la comunidad.

EL RETIRO. Durante su estadía quincenal en Jerusalén, Pablo buscó realizar alguna conversión, pero esta iniciativa misionera irritó a los judíos y preocupó a los cristianos, por lo que, no encontrándose en su lugar, el Apóstol se dirigió a Cesarea y después regresó a su ciudad de Tarso en Cilicia, donde retomó su oficio de tejedor.

EL APOSTOLADO. Del año 39 al 43 no tenemos noticias sobre sus actividades, hasta que Bernabé, enviado por los apóstoles a organizar la naciente comunidad cristiana de Antioquía, pasó a verlo para invitarlo a seguirlo, aquí Pablo dejó para siempre el nombre de Saulo, porque se convenció que su misión no era tanto entre los judíos, sino entre los otros pueblos que los judíos llamaban “gentiles”; en Antioquía fue donde los discípulos de Cristo fueron denominados por primera vez “cristianos”.

Con Pablo, en pocos años y de modo impetuoso, “la Palabra sale de Jerusalén, y la Ley de Sion”, como fue anunciado por el profeta.

CONOZCA MÁS EN BASÍLICA DE SAN PABLO:

jueves, 9 de abril de 2009

Cursos de la Escuela de Catequesis y Misiología

FORMACIÓN



Hermanos, hemos recibido una invitación a participar de los cursos de la Escuela de Catequésis y Misiología Paulo VI.



Les remito el texto de la invitación:



Tenemos el agrado de invitar por tu intermedio a los cursillistas y demás cristianos de la Diocesis con los que tengas contacto, a participar en los cursos de la Escuela de Catequesis y Misiología Paulo VI (para jóvenes y adultos) que iniciará el próximo sábado 18 de Abril en el Centro Pastoral (Lisandro de la Torre 167, Santa Rosa).El mismo se desarrollará los días sábados, de 9:00 a 12:15.

Las materias que se dictarán de Abril a Julio de este año son:
  • La Fe 9:00 a 9:45
  • Doctrina Social de la Iglesia 9:50 a 10:35
  • Sagradas Escrituras 10:40 a 11:25
  • Historia de la Misión 11:30 a 12:15

Informes: Tel. 02954-431496 - 564865

Atentamente


Profesora Vivian de Cartier: Directora de la Escuela Edith Rodríguez: Secretaria



De Colores!

La angustia de Cristo ante la muerte

El Padre Luis Murri nos envía este texto de Santo Tomás Moro para compartir en esta Semana Santa.

La Angustia de Cristo Ante la Muerte

"Y dijo a los discípulos: Sentaos aquí mientras yo voy más allá y hago oración. Y llevándose consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Y les dijo entonces: Mi alma está triste hasta la muerte. Aguardad aquí y velad conmigo". Después de mandar a los otros ocho Apóstoles que se quedaran sentados en un lugar, El siguió más allá, llevando consigo a Pedro, a Juan y a su hermano Santiago, a los que siempre distinguió del resto por una mayor intimidad.

Aunque no hubiera tenido otro motivo para hacerlo que el haberlo querido así, nadie tendría razón para la envidia por causa de su bondad. Pero tenía motivos para comportarse de esta manera, y los debió de tener presentes. Destacaba Pedro por el celo de su fe, y Juan por su virginidad, y el hermano de éste, Santiago, sería el primero entre ellos en padecer martirio por el nombre de Cristo. Estos eran, además, los tres Apóstoles a los que se les había concedido contemplar su cuerpo glorioso. Era, por tanto, razonable que estuvieran muy próximos a El, en la agonía previa a su Pasión, los mismos que habían sido admitidos a tan maravillosa visión, y a quienes El había recreado con un destello de la claridad eterna porque convenía que fueran fuertes y firmes.


Avanzó Cristo unos pasos y, de repente, sintió en su cuerpo un ataque tan amargo y agudo de tristeza y de dolor, de miedo y pesadumbre, que, aunque estuvieran otros junto a El, le llevó a exclamar inmediatamente palabras que indican bien la angustia que oprimía su corazón: "Triste está mi alma hasta la muerte." Una mole abrumadora de pesares empezó a ocupar el cuerpo bendito y joven del Salvador. Sentía que la prueba era ahora ya algo inminente y que estaba a punto de volcarse sobre El: el infiel y alevoso traidor, los enemigos enconados, las cuerdas y las cadenas, las calumnias, las blasfemias, las falsas acusaciones, las espinas y los golpes, los clavos y la cruz, las torturas horribles prolongadas durante horas.


Sobre todo esto le abrumaba y dolía el espanto de los discípulos, la perdición de los judíos, e incluso el fin desgraciado del hombre que pérfidamente le traicionaba. Sumaba además el inefable dolor de su Madre queridísima. Pesares y sufrimientos se revolvían como un torbellino tempestuoso en su corazón amabilísimo y lo inundaban como las aguas del océano rompen sin piedad a través de los diques destrozados.


Alguno podrá quizás asombrarse, y se preguntará cómo es posible que nuestro salvador Jesucristo, siendo verdaderamente Dios, igual a su Padre Todopoderoso, sintiera tristeza, dolor y pesadumbre. No hubiera podido padecer todo esto si siendo como era Dios, lo hubiera sido de tal manera que no fuese al mismo tiempo hombre verdadero. Ahora bien, como no era menos verdadero hombre que era verdaderamente Dios, no veo razón para sorprendernos de que, al ser hombre de verdad, participara de los afectos y pasiones naturales de los hombres (afectos y pasiones, por supuesto, ausentes en todo de mal o de culpa). De igual modo, por ser Dios, hacía portentosos milagros. Si nos asombra que Cristo sintiera miedo, cansancio y pena, dado que era Dios, ¿por qué no nos sorprende tanto el que sintiera hambre, sed y sueño? ¿No era menos verdadero Dios por todo esto?
Tal vez, se podría objetar: "Está bien. Ya no me causa extrañeza que experimentara esas emociones y estados de ánimo, pero no puedo explicarme el que deseara tenerlas de hecho. Porque El mismo enseñó a los discípulos a no tener miedo a aquellos que pueden matar el cuerpo y ya no pueden hacer nada más. ¿Cómo es posible que ahora tenga tanto miedo de esos hombres y, especialmente, si se tiene en cuenta que nada sufriría su cuerpo si El no lo permitiera? Consta, además, que sus mártires corrían hacia la muerte prestos y alegres, mostrándose superiores a tiranos y torturadores, y casi insultándoles.

Si esto fue así con los mártires de Cristo, ¿cómo no ha de parecer extraño que el mismo Cristo se llenara de terror y pavor, y se entristeciera a medida que se acercaba -el sufrimiento? ¿No es acaso Cristo el primero y el modelo ejemplar de los mártires todos? Ya que tanto le gustaba primero hacer y luego enseñar, hubiera sido más lógico haber asentado en esos momentos un buen ejemplo para que otros aprendieran de El a sufrir gustosos la muerte por causa de la verdad. Y también para que los que más tarde morirían por la fe con duda y miedo no excusaran su cobardía imaginando que siguen a Cristo, cuando en realidad su reluctancia puede descorazonar a otros que vean su temor y tristeza, rebajando así la gloria de su causa."

Estos y otros que tales objeciones ponen no aciertan a ver todos los aspectos de la cuestión, ni se dan cuenta de lo que Cristo quería decir al prohibir a sus discípulos que tuvieran miedo a la muerte. No quiso que sus discípulos no rechazaran nunca la muerte, sino, más bien, que nunca huyeran por miedo de aquella muerte "temporal", que no durará mucho, para ir a caer, al renegar de la fe, en la muerte eterna. Quería que los cristianos fuesen soldados fuertes y prudentes, no tontos e insensatos. El hombre fuerte aguanta y resiste los golpes, el insensato ni los siente siquiera. Sólo un loco no teme las heridas, mientras que el prudente no permite que el miedo al sufrimiento le separe jamás de una conducta noble y santa. Sería escapar de unos dolores de poca monta para ir a caer en otros mucho más dolorosos y amargos.

Cuando un médico se ve obligado a amputar un miembro o cauterizar una parte del cuerpo, anima al enfermo a que soporte el dolor, pero nunca intenta persuadirle de que no sentirá ninguna angustia y miedo ante el dolor que el corte o la quemadura causen. Admite que será penoso, pero sabe bien que el dolor será superado por el gozo de recuperar la salud y evitar dolores más atroces.

Aunque Cristo nuestro Salvador nos manda tolerar la muerte, si no puede ser evitada, antes que separarnos de El por miedo a la muerte (y esto ocurre cuando negamos públicamente nuestra fe), sin embargo, está tan lejos de mandarnos hacer violencia a nuestra naturaleza (como sería el caso si no hubiéramos de temer en absoluto la muerte), que incluso nos deja la libertad de escapar si es posible del suplicio, siempre que esto no repercuta en daño de su causa. "Si os persiguen en una ciudad -dice-, huid a otra.

Esta indulgencia y cauto consejo de prudente maestro fue seguido por los Apóstoles y por casi todos los grandes mártires en los siglos posteriores. Es difícil encontrar uno que no usara este permiso en un momento u otro para salvar la vida y prolongarla, con gran provecho para sí y para otros muchos, hasta que se aproximara el tiempo oportuno según la oculta providencia de Dios. Hay también valerosos campeones que tomaron la iniciativa profesando públicamente su fe cristiana aunque nadie se lo exigiera; e incluso llegaron a exponerse y ofrecerse a morir aunque tampoco nadie les forzara.


Así lo quiere Dios que aumenta su gloria, unas veces, ocultando las riquezas de la fe para que quienes traman contra los creyentes piquen el anzuelo; y otras, haciendo ostentación de esos tesoros de tal modo que sus crueles perseguidores se irriten y exasperen al ver sus esperanzas frustradas, y comprueben con rabia que toda su ferocidad es incapaz de superar y vencer a quienes gustosamente avanzan hacia el martirio.Sin embargo, Dios misericordioso no nos manda trepar a tan empinada y ardua cumbre de la fortaleza; así que nadie debe apresurarse precipitadamente hasta tal punto que no pueda volver sobre sus pasos poco a poco, poniéndose en peligro de estrellarse de cabeza en el abismo si no puede alcanzar la cumbre.

Quienes son llamados por Dios para esto, que luchen por conseguir lo que Dios quiere y reinarán vencedores. Mantiene ocultos los tiempos y las causas de las cosas, y cuando llega el momento oportuno saca a la luz el arcano tesoro de su sabiduría que penetra todo con fortaleza y dispone todo con suavidad. Por consiguiente, si alguien es llevado hasta aquel punto en que debe tomar una decisión entre sufrir tormento o renegar de Dios, no ha de dudar que está en medio de esa angustia porque Dios lo quiere. Tiene de este modo el motivo más grande para esperar de Dios lo mejor: o bien Dios le librará de este combate, o bien le ayudará en la lucha, y le hará vencer para coronarlo como triunfador. Porque "fiel es Dios que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas, sino que de la misma prueba os hará sacar provecho para que podáis sosteneros".

Si enfrentado en lucha cuerpo a cuerpo con el diablo, príncipe de este mundo, y con sus secuaces, no hay modo posible de escapar sin ofender a Dios, tal hombre -.en mi opinión- debe desechar todo miedo; yo le mandaría descansar tranquilo lleno de esperanza y de confianza, "porque disminuirá la fortaleza de quien desconfíe en el día de la tribulación". Pero el miedo y la ansiedad antes del combate no son reprensibles, en la medida en que la razón no deje de luchar en su contra, y la lucha en sí misma no sea criminal ni pecaminosa. No sólo no es el miedo reprensible, sino, al contrario, inmensa y excelente oportunidad para merecer. ¿O acaso imaginas tú que aquellos santos mártires que derramaron su sangre por la fe no tuvieron jamás miedo a los suplicios y a la muerte? No me hace falta elaborar todo un catálogo de mártires : para mí el ejemplo de Pablo vale por mil.
Si en la guerra contra los filisteos David valía por diez mil, no cabe duda de que podemos considerar a Pablo como si valiera por diez mil soldados en la batalla por la fe contra los perseguidores infieles. Pablo, fortísimo entre los atletas de la fe, en quien la esperanza y el amor a Cristo habían crecido tanto que no dudaba en absoluto de su premio en el cielo, fue quien dijo: "He luchado con valor, he concluido la carrera, y ahora una corona de justicia me está reservada". Tan ardiente era el deseo que le llevó a escribir: "Mi vivir es Cristo, y morir, una ganancia". Y también "Anhelo verme libre de las ataduras del cuerpo y estar con Cristo". Sin embargo, y junto a todo esto, ese mismo Pablo no sólo procuró escapar con gran habilidad, y gracias al tribuno, de las insidias de los judíos, sino que también se libró de la cárcel declarando y haciendo valer su ciudadanía romana; eludió la crueldad de los judíos apelando al César, y escapó de las manos sacrílegas del rey Aretas dejándose deslizar por la muralla metido en una cesta.
Alguien podría decir que Pablo contemplaba en esas ocasiones el fruto que más tarde había de sembrar con sus obras, y que además, en tales circunstancias, jamás le asustó el miedo a la muerte. Le concedo ampliamente el primer punto, pero no me aventuraría a afirmar estrictamente el segundo. Que el valeroso corazón del Apóstol no era impermeable al miedo es algo que él mismo admite cuando escribe a los corintios: "Así que hubimos llegado a Macedonia, nuestra carne no tuvo descanso alguno, sino que sufrió toda suerte de tribulaciones, luchas por fuera, temores por dentro". Y escribía en otro lugar a los mismos: "Estuve entre vosotros en la debilidad, en mucho miedo y temor". Y de nuevo: "Pues no queremos, hermanos, que ignoréis las tribulaciones que padecimos en Asia, ya que el peso que hubimos de llevar superaba toda medida, más allá ` de nuestras fuerzas, hasta tal punto que el mismo hecho de vivir nos era un fastidio".


¿No escuchas en estos pasajes, y de la boca del mismo Pablo, su miedo, su estremecimiento, su cansancio, más insoportable que la misma muerte, hasta tal punto que nos recuerda la agonía de Cristo y presenta una imagen de ella? Niega ahora si puedes que los mártires santos de Cristo sintieron miedo ante una muerte espantosa. Ningún temor, sin embargo, por grande que fuera, pudo detener a Pablo en sus planes para extender la fe; tampoco pudieron los consejos de los discípulos disuadirle para que no viajara a Jerusalén (viaje al que se sentía impulsado por el Espíritu de Dios), incluso aunque el profeta Agabo le había predicho que las cadenas y otros peligros le aguardaban allí.

El miedo a la muerte o a los tormentos nada tiene de culpa, sino más bien de pena: es una aflicción de las que Cristo vino a padecer y no a escapar. Ni se ha de llamar cobardía al miedo y horror ante los suplicios. Sin embargo, huir por miedo a la tortura o a la misma muerte en una situación en la que es necesario luchar, o también, abandonar toda esperanza de victoria y entregarse al enemigo, esto, sin duda, es un crimen grave en la disciplina militar. Por lo demás, no importa cuán perturbado y estremecido por el miedo esté el ánimo de un soldado; si a pesar de todo avanza cuando lo manda el capitán, y marcha y lucha y vence al enemigo, ningún motivo tiene para temer que aquel su primer miedo pueda disminuir el premio. De hecho, debería recibir incluso mayor alabanza, puesto que hubo de superar no sólo al ejército enemigo, sino también su propio temor; y esto último, con frecuencia, es más difícil de vencer que el mismo, enemigo.

Ed. Rialp, 1989, pp. 12-22.

miércoles, 1 de abril de 2009

Áreas de la Escuela Santa Rosa

Comienzo de Actividades

Escuela Santa Rosa

 

En la Primer Reunión de escuela de Santa Rosa, quedaron conformadas las áreas que corresponden a su funcionamiento.

 

Área Pre-cursillo

Responsable Teresita Monlezún.

Integrantes: Susana y Luis Camiletti, Teté de la Iglesia, Mirta y Coco Mario, Chichita y Humberto Villanueva, Tanti de Perez, Pedro Perazzi y Elva Russo.

 

Área Cursillo

Responsable: Horacio Iribarren

Integrantes: Raúl y Alicia Martinez, Julio Reinhard, Gabriela Scalitti, y Pochi Fernandez.

 

Área Piedad

Responsable: María del Carmen Altamirano

Integrantes: Alicia de Evangelista, Alicia de Iribarren, Martha Lago, Nilda de Larrivey, Lidia de Sanchez, Gloria Seoane, Perla de Beneitez, Veis de Seltzer.

 

Área Ultreya

Responsable: Martha Lago

Integrantes: María Claudia de Reinhart, Marta Mónica de Kunusch, Cecilia María Martinez, Verónica Anabella de Kunusch, Nora Viviana de Sardi, Lidia de Sanchez y Liliana de Capello.

 

Área Finanzas

Responsable: Mirta y Coco Mario.

Integrantes: Amaya, Carlos Kunusch, Carlos Tavella

 

Cuarto Día:

Responsable: Beto y Mirta Quiroga

integrantes: Grupo de Mujeres del Glorioso Cursillo 48.

 

De Colores!

 

 




Yahoo! Cocina
Recetas prácticas y comida saludable
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martes, 24 de marzo de 2009

Ultreya

El Discípulo en Comunidad

El viernes 27/03/09 se desarrollará la Ultreya mensual. La escuela de Santa Rosa la realizará, como es costumbre, en el horario 21:30 en adelante en el Centro de Pastoral.

Comenzaremos esta reunión de hermanos del cuarto día con una palanca organizada por el área piedad, y acto seguido va se comenzará con la exposición de los hermanos Claudia y Julio (CC49).

Con la cita de San Pablo en el pizarrón " Ay de mí si no evangelizo" se dará inicio la charla correspondiente a sus vivencias después del cursillo en la comunidad.

Dios cuenta contigo...

De colores!

viernes, 27 de febrero de 2009

Escuela de Dirigentes Santa Rosa


LANZAMIENTO ANUAL: Primera reunión 2009


Se realizará este 1º de Marzo la primera reunión de la Escuela de Dirigentes de Santa Rosa. En este sentido se invita a los cursillistas de esta ciudad a participar de una jornada que se desarrollará en la casa Nazaret con la finalidad de conformar las áreas de trabajo para este año.

A partir de las 10 horas se iniciará la jornada que se extenderá hasta las 16:30, y ante esta importante convocatoria del Secretariado Diocesano se pide a quienes han tenido la gracia de participar de Cursillos de Cristiandad que se presenten para poder integrar las áreas que componen esta Escuela.


Se les pide a los hermanos "De Colores" que hagan extensiva la invitación a sus compañeros de grupo y cursillistas conocidos de Santa Rosa.

Hermanos, Cristo cuenta con nosotros...

martes, 18 de noviembre de 2008

Hoy reunión de Escuela de Servicio Santa Rosa

CONVIVENCIA ANUAL DIOCESANA

El domingo 30 de noviembre se realizará la convivencia anual diocesana del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en la localidad de Parera.

Los hermanos de esa comunidad han fijado el precio de la tarjeta para el almuerzo en $40, y la Escuela de Servicio de Santa Rosa ha contratado un servicio de transporte que saldrá de Centro Pastoral el mismo domingo a las 7,30 hs.

Para una mejor organización los interesados tendrán que confirmar HOY martes en la reunión de escuela a las 21,30 hs. su asistencia. La reunión se realizará en el Centro Pastoral Santa Rosa.

Participar en estas actividades es una manera de mantener el fuego que encontramos en nuestro Cursillo encendido.

Responsable de Escuela
Victor Altamiranda

sábado, 1 de noviembre de 2008

Hector de la Iglesia, rumbo a la casa del Padre

FALLECIÓ UNO DE LOS PIONEROS DEL MOVIMIENTO

En el día de hoy, Sábado 01 de Noviembre, aproximadamente a las 01,30hs, el hermano Héctor de la Iglesia partió hacia el encuentro del Padre.

Estará en la gloria con todos nuestros difuntos en poco tiempo.


Elevemos esta humilde plegaria en su memoria.

Oración por los difuntos (Página 11 de la Guía del Peregrino)
Creo que mi redentor vive, y que en el último día he de resucitar. Y con mis ojos veré a mi salvador, a quien he de ver yo mismo. Pues en El birlla la esperanza de nuestra feliz resurrección, y así, aunque la certeza de morir no entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad.
Proque la vida de los qu een Ti creemos, Señor, no termina, se transforma, y al deshacerse nuestra morada terrenal adquirirmos una mansión eterna en el cielo.
Por eso creo que mi redentor vive y que en el último día he de resucitar, y con mis ojos veré a mi Salvador.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Señor, escucha nuestra oración.

Y llegue a Ti nuestro clamor.

OREMOS
Te encomendamos, Señor, a nuestro hermano Hector de la Iglesia a quien en esta vida mortal rodeaste siempre de amor infinito; concédele ahora, libre de todos los males, participar en el descanso eterno.

Y una vez que la primera creación acabó para él, concédele entrar en tu paraiso, donde no hay llanto, ni lágrimas, ni dolor, sino paz y alegría, con tu Hijo, y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Amén.

Dale, Señor, el descanso eterno.

Y brille para él la luz que no tiene fin.

Descanse en Paz

Amen.

Que el alma de Hector de la Ilgesia y de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios descansen en Paz.
Amén.


Nuestro más sentido pésame para su familia.